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#VozenOn / Cuarta temporada

 

 

 

Fiorella Faltoyano

 

 

 

MIGUEL ÁNGEL OESTE

     
       

Ilustración: Luis Frutos

 

Uno. Hace una semana, en la XVII edición de los galardones de la Fundación AISGE, Fiorella Faltoyano recibió el Premio Actúa 2025. También se lo concedieron a Maite Blasco, ambas gigantes de la interpretación de este país. Pero me centro en Fiorella Faltoyano porque, casualidades o no de la vida, estaba escribiendo un texto sobre ella cuando se anunció la noticia. Además, por cuestiones de trabajo la he conocido personalmente y, más allá de su talento y de que sienta que he crecido con sus interpretaciones, su generosidad no tiene paragón en una sociedad que se mira el ombligo con una facilidad malsana.

 

 

Dos. No puede haber premio más merecido. Fiorella Faltoyano forma parte de nuestra memoria, sí, pero eso no significa que sea una actriz del pasado. Todo lo contrario: todos la reconoceríamos con los ojos cerrados en la pantalla de cine, pero también en la cotidianidad. Su poderosa presencia, la manera elegante de moverse, la modulación de su voz o los matices de su mirada, junto a otras cualidades, hace que existan pocas actrices capaces de fascinarnos tanto con esa capacidad para componer vida y, a la vez, que formen parte de nuestra vida como ella lo hace.

 

Tres. Desde sus precoces inicios hasta hoy mismo, Fiorella Faltoyano siempre tuvo gusto por ir a contracorriente. Ha interpretado cientos de personajes en la escena, en el cine y la televisión, además de revelarse en los últimos años como una notable escritora. Dueña de un estilo interpretativo personalísimo, se trata de una figura reconocida y respetada por toda la profesión y de una testigo directa de la historia de nuestro cine. Porque sí, es obvio, ella es Historia del Cine Español. Ella seguirá viva cuando ya no estemos. Ella sonríe o llora como nadie.

 

Cuatro. La vida y el arte de Fiorella Faltoyano se miden por la sencillez y la profesionalidad, también por la persistencia y el amor que le profesan todos los que la conocemos. Una enorme actriz que, en los años de la Transición, en dos películas de José Luis Garci, Asignatura pendiente y Solos en la madrugada, formó una pareja mítica con José Sacristán, su gran amigo y actor cómplice. Pero Faltoyano representa mucho más que esas interpretaciones. Lo saben, aunque no está de más repetirlo: la actuación es un oficio vulnerable y un arte en el que el actor o la actriz se deja parte de su vida. Un trabajo muy personal que requiere de una concepción de equipo global, intensa, precisa y a la vez libre, al transformar ficción en algo real.

 

Cinco. Fiorella Faltoyano ha sido dirigida por directores muy diferentes como Jaime Camino en La campanada, Mario Camus en La colmena y Después del sueño, José Luis Cuerda en Tocando fondo, Fernando Méndez-Leite en La Regenta, Miguel Hermoso en Tango y Truhanes, Mariano Ozores en Cristóbal Colón, de oficio descubridor, y otros muchos como Manuel Octavio Gómez o Luis Alcoriza. Pero fue de nuevo su trabajo con José Luis Garci, en el personaje de la madre superiora de Canción de cuna, el que le valió excelentes críticas y premios y un nuevo reconocimiento, pese a que su mayor reconocimiento es la energía y verosimilitud que consigue en cada personaje que interpreta, sea un secundario o un protagónico. Además del cine ha participado en numerosas series de televisión como Hospital Central, Hermanos de leche, Cuéntame, Ni contigo ni sin ti, La vida en el aire, Paraíso, Amar es para siempre, Los misterios de Laura, Carlos, Rey Emperador y muchas otras. En la actualidad la podemos ver en La agencia, junto a Marta Hazas, Javier Gutiérrez, Manuela Velasco o Carlos Bardem.

 

Seis. Fiorella Faltoyano lleva toda una vida dedicada a la interpretación, dando vida a personajes que forman parte de nosotros, pero siempre ha pisado el suelo con una humanidad desprendida y humilde que la convierte en una figura inolvidable.

           

           

                               
                           

Licenciado en Historia y Comunicación, Miguel Ángel Oeste (Málaga, 1972) ejerce como columnista semanal todos los miércoles en aisge.es desde septiembre de 2022. Es autor de las novelas Bobby Logan (Zut, 2011),  Arena (Tusquets Editores, 2020), que obtuvo el Premio Memorial Silverio Cañada en 2021, y Vengo de ese miedo  (Tusquets Editores, 2022, premio Finestres de narrativa en 2023). Su obra más reciente, Perro negro (2024), es la versión revisada de Far Leys (2014), la novela que escribió en torno a la figura del malogrado genio del folk británico Nick Drake. En la literatura infantil y  juvenil ha incursionado con Carlota quiere leer (Anaya, 2020) y Sofía, la hormiga sin antenas    (Anaya, 2022). Forma parte del Comité de Dirección de cine del   Festival  de Málaga y es director de la Semana de Cine de Melilla

           

       

       

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